En la ocasión anterior, hablé de los buitres. Hoy les toca el turno a las víboras. También nos son muy familiares, de hecho, yo he pasado mucho tiempo entre ellas, observándolas, siendo víctima de sus ataques. Como digo en el título, son lobos con piel de cordero, auténticas expertas en disfrazarse para aparentar lo que no son. Tras horas y horas de convivencia entre ellas, pues es la única forma de conocerlas bien, he llegado a [...]


