Son las 5:48 de la mañana. Después del que yo creía que sería un sueño reparador, me levanté turbado por algo que he visto necesario anotar en mi diario de a bordo.
Muchas veces, nos suceden hechos, nos vemos envueltos en situaciones que no entendemos muy bien o que no somos capaces de explicarnos (de ahí mi afición a los expedientes X), pero lo de esta noche, fue realmente revelador.
Estaba en un “corral”, si, si, ¡un corral! y me acompañaba un asno. Yo observaba detalladamente su comportamiento, rudo, típico de cualquier asno. En unos minutos apareció otro. Su lenguaje, era para mí muy simple, algo trivial, básico. Posteriormente, apareció un gran montón de comida. Todo era un jolgorio entre ellos. De repente apareció un tercer asno y me pareció como si en su vulgar lenguaje estuvieran entablando una conversación, tramando algo en su propio lenguaje.
Poco después, recibí una coz y de repente me vi fuera del establo.
í.se hecho era el pilar básico, donde se sustentaba todo razonamiento o explicación. Pero sigamos con el sueño…
La perspectiva que aquéllo me daba era realmente esclarecedora.
Los tres asnos en la cuadra y yo fuera de ella. Me levanté del suelo y encontré cerca de mi una mesa con un bolígrafo y muchas hojas. Algunas de ellas en blanco. Otras ya escritas Me detuve a leer. No alcanzaba a entender aquél lenguaje, tan distante del soez y simple lenguaje de los hasta ahora mis acompañantes, “los asnos”.
Pero según iba pasando las hojas y cada vez más, el lenguaje me era más conocido. Símbolos, gráficos, una especie de signos que remotamente me eran familiares. Ya sólo quedaba la última hoja.
Decidí descubrir qué había en ella.
Eran dos frases que decían: “¿No te da vergí¼enza rodearte de asnos”?. Sígueme, sigue mi luz sin detenerte…
De repente, un fuerte viento sopló. Las hojas volaron y yo, desperté sobresaltado.
Decidí levantarme y anotar todo lo sucedido antes de olvidarlo.
Son las 6:30 y ya está amaneciendo.
Hoy parece que amanece con más luz que nunca. í.sa luz que todo lo ilumina y nos impide tropezar.



One Comment
Una buena moraleja. Supongo que topaste con gentuza. Menuda es la gente.
Sigue con esto, está muy entretenido