Grigori Grisha Perelman
Perelman ya era conocido como un experto en geometría diferencial, el estudio de las curvas y las superficies que es esencial para, entre otras cosas, la relatividad y la teoría de cuerdas. Nacido en 1966, ya en la escuela secundaria fue distinguido con la medalla de oro -obtenida con un puntaje perfecto- en las Olimpíadas Matemáticas Internacionales de 1982.
Luego de obtener su doctorado en la Universidad Estatal de San Petersburgo, ingresó en el Instituto Steklov de Matemática de esa ciudad.
Mientras cumplía una serie de becas posdoctorales en los Estados Unidos a principios de los noventa, Perelman impresionó a sus colegas como una “persona indescriptible”, en palabras del doctor Greene, de la Universidad de California en Los Angeles: amistoso, pero tímido y desinteresado por las riquezas materiales.
“Parecía Rasputín, con el pelo y las uñas largas”, dijo el doctor Green. En cuanto a los gustos de Perelman, el doctor Anderson dijo que hablaba mucho sobre sus caminatas por los bosques cercanos a San Petersburgo en busca de hongos.
Perelman volvió a esos bosques y al Instituto Steklov en 1995, después de rechazar ofertas de las universidades de Stanford y Princeton, entre otras. En 1996 agregó a su leyenda el haber rechazado un premio para jóvenes matemáticos de la Sociedad Europea de la especialidad.
Hasta que empezaron a conocerse sus estudios sobre Poincaré, algunos de sus amigos pensaban que Perelman había abandonado la matemática. Aunque eran tan técnicos y concisos que muy pocos podían leerlos, rápidamente atrajeron el interés de los expertos.

El millonario Landon Clay, publicó una lista con los siete problemas del milenio por resolver, ofreciéndo la módica suma de un millón de dolares americanos, a quien resolviera, al menos, uno de los problemas.
En noviembre del 2002, el ruso Grigori Grisha Perelman, publicó en Internet las soluciones a la Conjetura de Poincaré. “Nadie sabía que él estaba trabajando en la conjetura de Poincaré”, dijo Michael T. Anderson, de la Universidad Estatal de Nueva York en Stony Brook.
Todo comenzó en 1994 cuando Perelman, abandonó todo y se recluyó durante ocho años en el Instituto de Matemáticas de San Petersburgo. Una vez expuesto el trabajo y tras la exposición obligatoria de dos años para que la comunidad matemática analizara la respuesta, nadie consiguió ver fallo alguno, por lo que se dió por válida.
Como reconocimiento a si labor, se le otorgó la medalla Fields de Matemáticas (equivalente al Premio Nobel), en el marco del XXV Congreso Internacional de Matemáticos, que tuvo lugar en Madrid, en agosto de 2006.
Perelman rechazó la medalla, argumentando no querer ser una mascota en el mundo de las matemáticas y estimando que no necesita reconocimiento sobre la validez de su trabajo.
También rechazó el premio del millón de dolares dudando de la capacidad de los jueces para ratificar su solución al problema, pues según comunicó, ninguno de ellos era capaz de comprenderlo.
Ni siquiera se presentó al evento presidido por el Rey D. Juan Carlos I.
Perelman, sin duda alguna, sería hoy en día el matemático mejor pagado de la historia y uno de los más importantes del milenio. Desapareció repentinamente de la vida académica y social después de haber rechazado el galardón y su reconocimiento.
Se sabe que vive aislado en los bosques de San Petersburgo, hecho nada extraño, pues pocas personas podrían socializar con alguien con un nivel muy por encima del habitual. Perelman comprende y habla un lenguaje muy especial, pero no encuentra interlocutor.
Sus últimas imágenes fueron tomadas en el metro de San Petersburgo, con un aspecto un tanto de abondono y desaliño…

